Thursday, January 29, 2009

Los panes tostados bien quemados


Después de un largo día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá. Recuerdo la cara de mi mamá como "esperando a ver si alguien lo notaba".

Aunque mi padre lo notó, simplemente alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untando mantequilla al pan y comérselo todo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados y nunca voy a olvidar lo que mi papá le contestó con una sonrisa:

- "Cariño, no te preocupes, también me gustan los panes tostados bien quemados."

Más tarde, cuando mi padre vino a mi cuarto a darme el beso de las buenas noches, le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. Él me abrazó y me dijo:

- "Hijo, tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada... un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie..."
La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta; aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera.
Un pan tostado quemado no debe romper un corazón.

La comprensión y la tolerancia es fundamental en cualquier relación.

Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en este momento, están librando algún tipo de batalla.