Thursday, May 27, 2010

Todos Somos Importantes


Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne.

Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; en ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro.

Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar, nadie pudo escucharlo.

La mayoría de los trabajadores ya habían partido a sus casas, y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría dentro.

Cuatro horas después, ya al borde de la muerte, alguien abrió la puerta. Era el guardia de seguridad que entró y lo rescató.

Juan preguntó a su salvador, cómo se le ocurrió abrir esa puerta, si no era parte de su rutina de trabajo, y él le explicó:

"Llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero tú eres el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. Para el resto de los trabajadores soy invisible.

Hoy, como todos los días, me dijiste "Hola" a la entrada, pero nunca escuché el "Hasta mañana".

Yo espero por ese "Hola" y ese "Hasta mañana" todos los días. Me levantas el ánimo cada día.

Cuando no oí tu despedida, supe que algo te había pasado... ¡Te busqué y te encontré!"
COMPARTELO. Todos Somos Importantes... desde el presidente de la empresa, hasta el que prepara el café en la mañana.