Roberto y Carla, recién casados, se mudan a su nuevo apartamento. La ventana de la cocina daba al patio de la vecina, quien todos los sábados lavaba su ropa blanca y la tendía.
Igualmente, todos los sábados, Carla, luego de mirar por esta ventana le decía al marido “que la ropa no está bien lavada, que no se veía tan blanca, que está percudida, que esa vecina no sabe lavar, que horror, etc.”
Roberto escuchaba callado la misma cantaleta todos los sábados hasta que un día Carla se asoma y dijo “por fin, parece que alguien fue y le dijo, mira, ¡la ropa está blanca!”
El esposo la miró y en voz dulce le dijo “no mi amor, lo que pasó fue que desde que nos mudamos aquí, yo no había podido limpiarte por fuera el cristal de la ventana”.
Moraleja:
Aprende a mirar primero hacia adentro de ti antes de mirar hacia afuera.Deja de criticar, deja de juzgar… No saques conclusiones sólo a base de lo que miras. Ya el mundo está lleno de problemas, ¿para qué más?
Da amor, ¡se feliz!
