Cuando escribes, no siempre quien lee lo va a escuchar en su mente como lo escuchamos cuando lo estamos escribiendo y se presta a malas interpretaciones ya que no hay una entonación.
En un libro del autor Camilo Cruz (del cual no recuerdo su nombre), hay un excelente ejemplo, parecido al siguiente:
“José nunca dijo que Pedro se robó el dinero.”
Esa línea puede ser leída e interpretada de maneras diferentes ya que no tiene una entonación.
Si al decirla le damos énfasis a la palabra en mayúsculas (usando los siguientes ejemplos) la interpretación puede cambiar:
1: “JOSÉ nunca dijo que Pedro se robó el dinero.”
O sea, que no fue Jose quien lo dijo, quizá lo dijo Maria.2: “José nunca DIJO que Pedro se robó el dinero.”
Ah, bueno, pues no lo dijo, quizá lo escribió.3: “José nunca dijo que PEDRO se robó el dinero.”
En este ejemplo José no dijo que fue Pedro, o sea que, quizá fue María quien se robó el dinero.4: “José nunca dijo que Pedro se ROBO el dinero.”
En este caso entonces quiere decir que no fue que se lo robó. Quizá fue que lo tomó prestado.5: “José nunca dijo que Pedro se robó el DINERO.”
Ahora dice que no fue el dinero lo que se robó. Quizá se robó un televisor.