Tuesday, February 28, 2017

Pato ó Águila… tú decides


Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Un taxista se acercó y lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El taxista, bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, salió del auto, dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le dio un cartón plastificado y dijo: "soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión".

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta:

Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”.
Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡limpio sin una mancha!

Mientras se acomodaba detrás del volante, Willy le preguntó, “¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco”, Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola dietética”.

Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el periódico de hoy, el de ayer y la revista Selecciones…”

Al comenzar el viaje, Willy le pasó a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de estilos musicales que tocan, por si quiere escuchar la radio”, y como si esto no fuera demasiado, Willy le preguntó si la temperatura del aire acondicionado estaba bien para él.

Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo saber que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones.

“Dime Willy", - le pregunto asombrado Rodrigo - "¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho, solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca a un “gurú” del desarrollo personal que decía que, si te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, y también decía: deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas vuelan, se elevan por encima del grupo”.

“Eso me llegó profundo, entró a mi mente”, dijo Willy. “Esa persona estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome. Entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.

“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo “taxista águila” confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.


Yo les había contado esta historia a más de cincuenta taxistas, pero solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos.

El resto de los taxistas hicieron bulla, como los patos, y me contaron todas las razones por las que no podían hacer nada de lo que les sugería.

Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:

El decidió dejar de hacer ruido, dejó de quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.


No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, si eres maestro, un servidor público, un ejecutivo, empleado o profesional, analiza ¿cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: ES NUESTRA DECISIÓN ...Y CADA VEZ NOS QUEDA MENOS TIEMPO PARA TOMARLA.

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