Estaba sentado con mi padre en el parque leyendo desprevenido una
revista cuando mi padre me dijo:
- ¿Qué es eso?
- Un pájaro - le dije y continué leyendo.
Momentos después mi
padre vuelve a preguntarme:
- Oh, ¿qué es eso?
- Te lo acabo de decir papá, es un
pájaro - le contesté.
Mi padre insistió
momentos después con la misma pregunta:
- Y, ¿qué es eso?
- Un pájaro papá, ¡UN PÁJARO!, ¡UN
PA-JA-RO!!!! - ya muy molesto por la pregunta insistente
- ¿Qué es eso? - nuevamente me preguntaba.
- Pero, pero, ¿por qué haces eso?, ya te dije varias veces
que es un pájaro, no lo consigues entender
- le grité malhumorado.
Al decir estas palabras, mi padre se levanta de la banca con su mirada
baja.
- ¿A dónde vas? - le grité.
El solo levanta su mano indicándome
que esperara y entra a la casa, me quedé solo
pensando en aquella situación y
momentos después regresó mi padre con un diario en su mano,
se sentó junto a mí entregándome
el diario abierto y me dice:
- Lee aquí, y en voz alta – y eso hice:
- "Hoy mi hijo, con 3 añitos de
edad, estaba sentado conmigo en el parque cuando un pájaro se acercó a
nosotros. Me preguntó 21
veces “qué era eso” y yo
le respondí 21 veces, ¡¡¡Un pajarito, hijo!!! Lo abracé cada vez que me hacía la misma pregunta, una vez tras
otra, sintiendo un gran amor por mi muchachito".
Cerré el diario, y al mirar a mi
padre lo vi sonriendo, tal vez transportado hacia ese momento. Me sentí tan mal por lo que había ocurrido momentos atrás que solo lo besé y lo abracé con gran fuerza.
¿Qué había
hecho? ¿Había olvidado el gran amor que sentía hacia él?
Espero nunca más olvidarlo.

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